¿Hacia Donde va Brasil? y Bolsonaro…

Por Marcelo Ramírez

Tristeza não tem fim, felicidade sim… una frase popularizada hace casi medio siglo por Antônio Carlos Jobim sobre una letra de Vinícius de Moraes para la película francesa Black Orpheus.

A Felicidade, el nombre de esa famosa canción, trata de la fragilidad de la alegría y inevitabilidad de la llegada del sufrimiento y parece haber hecho a medida de los acontecimientos que inundan Brasil desde hace años.

La efímera esperanza de vivir mejor con Bolsonaro que esperanzó al pueblo brasileño cedió rápidamente ante una realidad poco venturosa. Las dificultades para salir de la recesión económica que el país venía experimentando con Dilma Rousseff primero y con Temer luego, se agudizaron con Jair Bolsonaro.

Rememorando la historia reciente, Bolsonaro comenzó su presidencia con un apoyo popular considerable haciendo eje de su política en la defensa de los valores familiares bajo ataque desde la instalación de las teorías post constructivistas, que ejecuta el progresismo desde una élite cultural que se distancia del resto de la sociedad, en especial de los sectores más populares. 

Una propuesta ética contra la corrupción de una desgastada clase política envuelta en escándalos de manejos de fondos y una promesa  de mejorar la economía del país y llevar a  Brasil a ser una potencia mundial, no regional sino mundial, a partir de una alianza con EE.UU. e Israel, completaron la propuesta elegida.

Hoy las promesas de Bolsonaro se desarman una a una, con la sola excepción de su apuesta pro familia que es una de las razones de su sostén por los sectores populares que aún se manifiestan en su favor. 

La idea de estar encabezando una lucha contra un marxismo imaginario que quiere destruir la familia encuentra su sustento cuando Sophie Lewis y otras feministas llaman a destruir la familia, le posibilitan a Bolsonaro aprovechar estos despropósitos para enfrentar a una izquierda brasileña que ha perdido su conexión popular y se ha reconfigurado como una izquierda de género.  

Un análisis completo requiere comprender que el combo formado por el ataque a los valores culturales de un pueblo brasileño conservador en sus costumbres morales junto con la corrupción económica de la clase política,  han generado una base firme de apoyos a  Bolsonaro, quien con un discurso simple y confrontativo expresa el pensamiento de la mayoría de Brasil.

La presentación de Bolsonaro como homofóbico, racista o misógino es inexacta y propia de la propaganda política que debe ser considerada como tal, porque no tiene eco en las mayorías de un país donde las minorías intelectuales de las grandes ciudades tienen una escasa influencia en las ideas grandes mayorías.

Bolsonaro ha coleccionado una serie de desaciertos que superan con creces las denuncias mencionadas anteriormente. Los problemas que enfrenta el presidente sobrepasan los apoyos económicos, amparado en las ideas de un ministro ultraliberal como Paulo Guedes, choca con una de las bases de su gobierno que es la pata militar.

Los militares nunca estuvieron convencidos de las medidas privatizadoras de Guedes, han vetado en los inicios del gobierno de Bolsonaro algunas de sus propuestas importantes como sucedió con las medidas impulsadas contra  Petrobras, la Caixa Econômica Federal y el Banco do Brasil, entre otras. Los malos resultados económicos reafirmaron los cuestionamientos militares, quienes han comenzado a presionar para que el Ministro de Desarrollo Regional  Rogério Marinho, que es considerado como desleal por Guedes, lo suceda a cargo de la economía de Brasil con un plan desarrollista y nacionalista.

El General Edson Pujol, comandante del Exército nunca ha  estado de acuerdo con la cercanía de las FFAA con el gobierno de Bolsonaro. El pueblo brasileño tiene en estima a sus militares y los exabruptos del ex capitán y la falta de idoneidad pueden salpicar a la imagen positiva en la población. Pujol se mostró disconforme con la incorporación de los generales Ramos e Braga Neto.

El General Luiz Ramos, responsable de la relación política con el Parlamento, no ha tenido una gestión que pueda definirse como exitosa. Bolsonaro lo ha pensado para reemplazar a Pujol, pero una probable reacción negativa de la fuerza se lo ha impedido.

La crisis interna del gobierno de Bolsonaro es importante, entre los que están en una situación de ruptura con el presidente encontramos a Mansueto Almeida, Secretario del Tesoro, que permaneció a pedido de Guedes para crear el Conselho Fiscal da República, que por ahora parece que no prosperará esta idea, quien además tiene una relación tirante con Adolfo Sachsida, Secretario de Política Económica, Carlos da Costa, Productividad y Salim Mattar, de Desestatización, una dependencia que es toda una declaración de principios, a quién se suma el Diputado Vitor Hugo, Abraham Weintraub, Ministro de Educación, Tereza Cristina, Ministra de Agricultura y Regina Duarte, Secretaria da Cultura, todos que por distintos motivos están en una situación incómoda con Bolsonaro.

La situación económica, prioritaria para Bolsonaro que buscaba mantener la economía funcionando a cualquier costo, se enrarece aún cuando el presidente ha actuado desconociendo la peligrosidad del Sars Cov-2, que ya proyecta 88.000 muertes para agosto, ha experimentado una caída importante.

Esta situación de víctimas del Covid-19 sumadas al freno económico pueden ser un acelerador del desgaste del primer mandatario, especialmente cuando los resultados económicos que se produzcan estén muy lejos de las previsiones esperanzadoras de Paulo Guedes.

La salida en V que prevé el Ministro como sucedió a partir de tomar como ejemplo la reacción posterior a la crisis del 2008 provocada por la caída de Lehman Brothers, o una salida en W a partir de una probable segunda ola de covid-19, parece una utopía.

Lo más probable es una salida en L, es decir, una caída abrupta y una larga depresión posterior dado que las estimaciones ya ubican el declive de la economía brasileña en el 2020 en no menos de  7 puntos.

Esa situación se puede combinar entonces con una desastrosa gestión sanitaria que ya le ha costado dos ministros de Salud, con las dimisiones de Mandetta y de Nelson Teich, de un fugaz paso por la cartera de Salud, dos claros indicadores de las tensiones internas en el gobierno del presidente Bolsonaro.

La larga disputa verbal por la hidroxicloroquina y la apertura de segmentos de la actividad a espaldas de las decisiones ministeriales han llegado a  un conflicto con la comunidad científica brasileña, al punto tal que la aparente resolución de Bolsonaro a la crisis en ese sector es no nombrar un Ministro de Salud. 

Con estos dos frentes, el de la gestión económica y el de la gestión política, complicados, Bolsonaro debe afrontar la división en el electorado pro Lavajato que lo había acompañado por su relación con el ex Juez estrella Sergio Moro, quien renunció a  su puesto en medio de acusaciones hacia Bolsonaro por abuso de poder intentando cubrir las irregularidades en que se ven envuelto sus hijos. 

La relación de Bolsonaro con el Poder militar en Brasil es muy importante porque ha sido clave en lo simbólico porque la condición militar era garantía de seriedad, sin embargo los errores no forzados, la insistencia en un programa privatizador liberal y la obcecación en mantenerse al margen de las recomendaciones sanitarias, está generando divisiones internas en las FFAA. 

El vicepresidente Hamilton  Mourão nunca fue el elegido por Bolsonaro, quinto en la lista de consideraciones y recién a último momento fue involucrado en la fórmula presidencial. El vice ha chocado públicamente con los hijos de Bolsonaro, especialmente con el hijo 03, Eduardo, quien siempre ha desconfiado del general y lo ha marginado de  las decisiones reales.

Bolsonaro contaba con el voto histórico de los militares de bajo rango que constituyen el 82% de los 325 mil efectivos activos y de los 700 mil retirados, quienes se veían representados en sus intereses salariales y en las proclamas patrióticas por el ex capitán, sin embargo, hoy este grueso de  las fuerzas militares se sienten traicionados por el Mandatario. 

La Fuerza Aérea y la Armada brasileña no han querido integrar el gobierno de Bolsonaro desde un primer momento, lo que produjo roces como el resultante de la negativa del presidente a  concurrir a la conmemoración del «146 Aniversario del nacimiento de Alberto Santos-Dumont», celebrado en la Base Aérea de Brasilia, ahora ALA1.

Las FFAA se muestran asimismo descontentas por los errores de Bolsonaro y los caprichos  repetidos porque alimentan a una prensa local e internacional para atacar a las fuerzas de ese país. El medio especializado en Defensa, DefesaNet, ha publicado una serie de artículos donde denuncia que los medios tergiversan situaciones según el portal:

“Un hecho que merece ser evaluado es la prensa y los movimientos de Jair Bolsonaro. La prensa brasileña e internacional aprendió a aprovechar el comportamiento del presidente. Y decimos que se ha aprovechado, hasta el punto de poder inducir comportamientos y acciones en el presidente Jair Bolsonaro.

Las noticias publicadas con la etiqueta «Coup d´Presse» muestran en el mejor de los casos el intento de la prensa de «interpretar» la realidad en la práctica para difamar e introducir noticias incorrectas, especialmente sobre los militares y su acción en el gobierno.”

Es importante recordar que en Brasil los grandes grupos de prensa están duramente enfrentados con Bolsonaro desde un primer momento. Su candidato presidencial era Geraldo Alckmin, pero jamás pudo posicionarse en las encuestas y no pudo contener el ascenso de Bolsonaro.

Alckmin no solo representaba a los poderosos grupos de la FIESP paulista sino que además tenía una visión socialdemócrata de la cultura que propugnan los grupos globalistas financieros, el candidato ideal para ellos.

La situación de Bolsonaro se completa con una debilidad extrema en el Congreso que lo obligó a dar puestos al sector que se conoce en Brasil como el Centrão, el espacio de los partidos políticos que aprovechan las situaciones coyunturales para sacar provecho propio, en este caso quienes apoyaron al ex presidente que dio el golpe palaciego contra Rousseff, Temer, en su momento, y ahora se se constituyen en la garantía   de gobernabilidad y bloqueo del impeachment que hoy ya cuenta con más de 30 pedidos y desde el viernes 15, suma al propio PT, a pesar de que Lula no está muy contento con una situación que puede ser vista como una aprovechamiento político y considera que su partido puede acompañar pero no liderar el movimiento por el juicio político.

El esquema político de Brasil está basado en intercambio de favores, por eso es notable ver cómo las alianzas varían según sea el nivel local, estadual o nacional. La ideología tiene un papel irrelevante en el Congreso nacional.

Por último el presidente tiene una situación tirante con el STF, el Supremo Tribunal Federal, encabezado por el ministro  Dias Toffoli. Por la experiencia conocida, el frente judicial pacientemente espera su oportunidad para ajustar cuentas con el presidente, situación que  que llegará cuando la actualidad política les permita avanzar con las denuncia en su contra.

En este cuadro de situación, hay dos corrientes de opinión entre los analistas, la mayoritaria que considera que hoy el sector de las FFAA, el grupo de legisladores centristas, los grupos económicos detrás de Guedes y el sector evangélico que lo apoyan, son suficientes para garantizar su permanencia en el poder.

Sin embargo este análisis lo hacen cristalizando la situación, viendo el fotograma y no la película completa. Una análisis un poco más exhaustivo indica que Bolsonaro ha alineado casi todos los poderes de Brasil en su contra y que es cuestión de tiempo para que la acción combinada de la pandemia y la crisis económica esmerilen su popularidad de la mano del constante desgaste diario al que lo someten los medios de comunicación, porque el apoyo a Bolsonaro se da en las redes únicamente.

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Esta debilidad explica la práctica de un seguidismo lastimoso hacia Donald Trump, pensando que definitivamente éste es su último soporte, sin embargo Trump ha dejado a América Latina a la deriva en manos de Marco Rubio porque sus prioridades son otras y Rubio le permite ganar los votos latinos de Florida , clave para ganar la reelección, más aún luego de la pandemia y sus consecuencias económicas. 

Trump difícilmente se comprometa a defender a alguien tan desgastado como Bolsonaro, es mucho más simple para él apoyar a su sucesor dejando que transcurran las cosas naturalmente para luego inclinar la balanza hacia quien elija entre los que se posicionen. 

La suerte está echada para Jair Bolsonaro, es muy difícil que escape a su destino si las cosas siguen el curso natural y nada hace pensar que no lo haga. Cuando el desgaste sea el suficiente veremos como esos legisladores que hoy lo sostienen buscarán nuevamente ponerse en la vereda del sol y se alinearán cambiando su apoyo hacia el próximo ungido por el Poder.

(https://www.opendemocracy.net/en/oureconomy/coronavirus-crisis-shows-its-time-abolish-family/)

https://www.folhape.com.br/noticias/noticias/coronavirus/2020/05/13/NWS,140394,70,1668,NOTICIAS,2190-ESTUDO-PROJETA-MIL-MORTES-POR-COVID-BRASIL-ATE-AGOSTO.aspx
http://www.defesanet.com.br/cm/noticia/33613/EXCLUSIVO—72-Horas-de-tensao-no-Planalto-Central/
http://www.defesanet.com.br/ghbr/noticia/36797/Coup-d%C2%B4Presse—Destaque-de-ala-militar-em-crises-gera-incomodo-para-Bolsonaro/
https://brasil.elpais.com/brasil/2020-03-28/preocupada-com-reacao-de-bolsonaro-ao-coronavirus-cupula-militar-acende-alerta-e-sinaliza-apoio-a-mourao.html
https://exame.abril.com.br/brasil/militares-de-baixa-patente-romperam-com-bolsonaro-diz-sindicalista/
https://www1.folha.uol.com.br./poder/2020/05/em-busca-de-aliados-bolsonaro-da-cargos-a-ex-ministro-de-temer-e-a-cacique-do-dem.shtml
https://veja.abril.com.br/politica/executiva-do-pt-marca-reuniao-para-selar-apoio-ao-impeachment-de-bolsonaro/
Analista Geopolítico
Autor de los libros:
«Cómo Putin puso de pie a Rusia
Historia, tradición, pensamiento y orgullo para unir una nación».
«De la geopolítica clásica a la geopolítica moderna:
El pensamiento de Mohammad Farhad». Koleini.

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