La pandemia ¿realidad o invento de las élites?

Por Marcelo Ramírez

Desde el comienzo de la epidemia de covid-19, luego declarada pandemia por la OMS, una polémica se ha instalado sobre el origen y las razones de esta enfermedad.

Las primeras ideas sobre una causa resultante de una mutación natural del virus parecen cada vez más lejanas, las acusaciones entre las grandes naciones como EE.UU., el Reino Unido o China sobre lo que sucedió demuestran que el uso político de la situación está a la orden del día.

La última iniciativa de Donald Trump cortando fondos a la OMS es una muestra cabal de que el juego recién empieza y de que el mandatario estadounidense tiene viejas cuentas con la OMS relacionado a su papel en el diseño de un modelo cultural global que ha sido denunciado históricamente por Trump y sus seguidores.

Por allí debemos entender las razones reales que lo mueven a buscar salir de la OMS, algo que es una perla más en un collar de acciones en un mismo sentido. Desde que asumió la presidencia Trump se ha dedicado a hundir cada una de las iniciativas del modelo globalista que imponían las grandes finanzas transnacionalizadas.

Primero fue en el aspecto económico al dinamitar los TLC que paralizaron el proceso en marcha, en el propio aspecto militar Trump demostró no interesarse en el papel de la OTAN amenazando con disolver y exigiendo que los países europeos aumenten su contribución presupuestaria. Como con Corea del Sur, quien quiera seguridad deberá pagarla, EE.UU. no está en condiciones de seguir siendo el gendarme de un proyecto global.

Es importante asimismo comprender la lucha compleja interna en EE.UU., las idas y vueltas en muchas acciones, la actitud contra Irán, Cuba o Venezuela responde a esas cuestiones. Ceder espacios no prioritarios para su estrategia (Venezuela), castigar a países que tuvieron acercamiento con sus enemigos internos (Irán o Cuba), son parte de esta lógica.

Trump actúa pensando en el público estadounidense, especialmente su votante, no le interesa ni está a su alcance un liderazgo global.

Como un hombre práctico sabe que si consigue controlar su espacio interno podrá controlar a EE.UU. y si consigue eso puede incidir en el resto del mundo, por ello se concentra en acciones prioritarias que son hacia lo interno, su verdadera fuente de poder. No veremos en Trump un salvador de la humanidad, no se lo propone, no lo es, sólo busca reconstruir a EE.UU. con las ideas iniciales de ese país y salvarlo del certificado de defunción que le extiende el globalismo a EE.UU. porque en ese modelo no hay espacios para Estados fuertes.

Más allá de la simpatía o antipatía que provoque su figura, Trump a lo largo de estos casi 3 años y medios en el poder ha realizado acciones que dejan varias conclusiones claras que marcan el rumbo de su presidencia: 

  1. Salir de conflictos militares, rechazando la política de Obama de fomentar organizaciones yihadistas, bajar la intensidad militar con otras naciones enfrentadas históricamente. Hoy no ha desatado ninguna guerra más o menos abierta, EE.UU. ha bajado sus bombardeos a terceras naciones como sucedía en otras épocas.
  • Quebrar la espina dorsal del proceso de deslocalización económica que fue la base del programa globalista y que hoy con la pandemia demuestra la fragilidad de un equilibrio cuando un virus ha sido capaz de paralizar las producciones del mundo entero. Es importante comprender que más allá de la cuarentena, no se puede producir por la falta de insumos críticos que provienen del exterior y esto sucede en todo el mundo por la conformación de las cadenas de valor.
  • Ha empezado a avanzar contra el ala cultural que ha impuesto el liberalismo globalista. Iniciativas que la prensa ignora ex profeso como la de exigirle a la ONU claridad en la redacción de sus textos, algo que ha hecho con el apoyo de Rusia y otras naciones, para evitar que el aborto sea considerado como una política que promueve la ONU. 

El ataque actual a la OMS está dentro de ese marco porque esta organización fue fundamental para modificar las estructuras gubernamentales en las últimas 3 décadas, casualmente el periodo de la hegemonía globalista financiera, para darle entidad científica a las bases de la ideología de género. Sin la desclasificación de la OMS de la homosexualidad como una patología, (1990, en medio de la caída soviética) y lo mismo con la transexualidad (2018), el actual impulso a esta ideología no habría sido posible para que avance sobre los Estados como lo ha hecho. No sería lógico plantear que existen más de 100 géneros sin estas declaraciones previas.

Estos son los tres frentes principales que demuestran que Trump se transformó en un problema serio para el modelo del globalismo basado en las finanzas que predominó desde los 90 y sin adversarios a la vista en Occidente, al menos.

Con la consolidación de Rusia como primera potencia militar mundial, cosa que hoy lo es por la calidad de sus fuerzas y tecnología y de China como fabricante mundial, Trump era una figura indispensable para que se quiebre el modelo hegemónico, hiriendo de muerte al poder de las finanzas globales. Si Trump conseguía la reelección las posibilidades de que el mundo del globalismo se reacomode eran más que inciertas.

La pandemia entonces se hizo presente y lo que se veía como una tendencia irreversible se puso en duda. Es ocioso hoy intentar saber de dónde salió el virus, con tantos intereses contrapuestos las agencias de inteligencia estatales y privadas ponen a rodar versiones diferentes.

Esta gente es profesional y cuenta con enormes recursos, por ello desde nuestro lugar solamente podemos interpretar los hechos en líneas generales para deducir quién gana y a partir de allí que pudo haber pasado, pero solo son apenas especulaciones.

En estos temas es imposible saber qué pasó, los datos plantados pueden ser falsos o verdaderos, o en parte verdaderos, especialistas varios aparecen contradiciéndose y cada uno de nosotros podrá tomar lo que le guste de cada uno, pero no podrá más que tantear a ciegas, la información real es inaccesible para el común de los mortales. Una confusión ya habitual ante los acontecimientos de gran importancia que se saturan de informaciones para ocultar la verdad, hoy no escasea las informaciones, sino que sobreabundan para confundir.

Vemos una mayoría de la población sumergida en sus problemas cotidianos que son muy lejanos a estas cuestiones que solo le interesan a un minoría muy pequeña.

Dentro de esa minoría hay una buena parte de aplaudidores seriales del gobierno de turno buscando sacar réditos personales y que no tiene mucho interés en saber la verdad. 

El resto que mantiene un espíritu crítico e inquisidor, presenta nueva grieta. Una parte importante cree que esto es el inicio de una dictadura global que quiere crear pánico para ser viable y otra parte cree exactamente lo contrario.

La única posibilidad de tener en estas condiciones una idea de la realidad se basa en analizar los sucesos y los virtuales ganadores y perdedores y ver que podemos inferir de ello. Veamos los principales argumentos enfrentados:

  • En primer lugar, la creencia de que la pandemia ha sido magnificada para generar miedo comenzó desde el principio y los argumentos iniciales eran que no se veían hospitales llenos, no se conocían enfermos de covid-19 y no se veían familiares. La realidad desmintió punto por punto, hemos visto centenas de víctimas y familiares, cadáveres en las calles, fosas comunes y un sinnúmero de detalles macabros que apuntan a que los muertos están.
  • Segundo punto: los medios han impulsado el miedo generando pánico en base a imágenes montadas falsas con actores. No hay ninguna prueba de esto y los escenarios son múltiples en decenas de países.
  • El virus no existe o es como el de una gripe, los datos son inflados. Sin embargo, vemos que mueren jóvenes sin patologías previas y que nunca hubieran tenido complicaciones con una gripe, son internados miles de pacientes con estas características que necesitan cuidados críticos, lo que tampoco se produce con una gripe común. La cantidad de víctimas es superior a las denunciadas por los gobiernos en forma notoria, casi 40.000 muertos en EE.UU. en un mes, se sospecha que hay entre 2 y 4 veces más según informa el NYT y subiendo a una razón de casi 5 mil diarios, España con al menos 10.000 casos no contabilizados, acercándose ya a los 35.000 fallecidos, el Reino Unido entre sus 15.000 víctimas fatales no contabiliza muertos en sus domicilios ni en geriátricos, solo en hospitales, Ecuador denuncia poco más de 400 casos, sin embargo en Guayaquil desde marzo se han contabilizado 10.000 muertes, cuando lo usual son 2.000 al mes, China acaba de reconocer 1.300 víctimas y hay acusación de más muertes, India casi no reporta casos y la lista sigue. A medida que pasa el tiempo se fortalecen los indicios de que las víctimas son más de las denunciadas.
  • Hay una elite global que ha impuesto a las naciones, todos los gobiernos, se han complotado para hacer creer que hay una pandemia y de esa manera encerrar a la población en sus casas para que así acepte que ya nunca más tendrá libertad y privacidad. La realidad es que es imposible alinear la Revolución Islámica de Irán, los EE.UU., Francia, Alemania, Brasil, Corea del Norte, China, Vietnam, Cuba, todo detrás de una misma mentira, nunca se ha conseguido algo ni remotamente cerca a esto de poner detrás un mismo objetivo todo tipo de gobiernos enfrentados muchos entre sí.

Es especialmente importante entender cuál podría ser la razón para encerrar a la población en sus casas y frenar toda la actividad económica en el mundo. Las élites tienen como objetivo incrementar sus ganancias, no mermarlas y el control de la población pasa porque trabajen a destajo y crean que eso es una decisión propia, no lo contrario, encerrarlos en sus domicilios y darles un subsidio para que puedan subsistir.

Si seguimos los planes que hasta ahora denunciamos como parte de un proceso que el globalismo encarnaba mejor que nadie, la idea es maximizar ganancias y eliminar población sobrante, un tema que se agrava a partir de acceder la humanidad a una tecnología que permite prescindir de la mayor parte de la mano de obra necesaria.

Resulta entonces mucho más lógico que estas elites prefieran que esta pandemia cumpla con otro propósito que es eliminar a los más débiles y que ocasionan gastos de seguridad social, reduciendo las cargas sociales como ya advertía Christine Lagarde cuando decía que la gente vive demasiado.

¿Qué mejor entonces que cuando existe un virus que mata realmente convencer a la población de que es una invención y deben salir a rebelarse para no ser encerrada en sus casas por siempre, trabajando como es usual? Si recordamos los inicios del feminismo, veremos cómo capitalismo introdujo a las mujeres en el trabajo consiguiendo rebajar lo que los salarios de los hombres y eso se vió como una liberación de la mujer. Dos trabajadores al precio de uno, y con gusto, el juego de decir una cosa para obtener lo contrario ya es conocido.

¿Qué mejor que generar una crisis económica fenomenal para que los renuentes a salir lo deban hacer para poder alimentarse? ¿Tiene acaso algo extraño que estas sean las propuestas? ¿no son bastante más lógicas que creer en una conspiración de todos los gobiernos del mundo para hacernos aceptar que hay que quedarse en casa con miedo a algo menor o que no existe? 

Estas elites, que si son reales y son las que han diseñado el modelo globalista financiero que mencionamos al comienzo, ganarían con todo esto, que bien se complementa con sus programas mediáticos habituales de promoción de ideas.

Aún más, los economistas que les responden advierten que la crisis puede matar más que el virus, desconociendo que las riquezas están allí, en abundancia, y el problema es el reparto, no la escasez, por lo que sería relativamente simple pasar el período de aislamiento haciendo funcionar lo necesario sin que nadie deba privarse de lo esencial.

Casualmente, o causalmente, los medios comienzan a explicar que la cuestión económica es como dicen los expertos, olvidarse de todo lo que dijeron sobre la necesidad de la cuarentena y mostrar la apertura económica como ya vemos cuando comienzan a cobrar peajes o habilitar financieras a cobrar créditos, porque eso entienden como necesario sino imprescindible para el funcionamiento social.

Ya comienzan en los medios nuevamente a aparecer la “otra pandemia”, como llaman a los “femicidios”, nuevamente buscando instalar una agenda de género que hemos señalado como parte del modelo globalista.

La conclusión natural es que luego del cimbronazo inicial, las élites quieren retomar el control de la economía y de la agenda mediática.

Los médicos cada vez quedan más solos en posiciones sumamente incómodas porque desafían a los principios básicos de cómo contener una epidemia, lo primero que la medicina indica es aislar a la fuente de contagio si no es posible realizar una cuarentena. Eso hoy parece que ha pasado ya de moda y nuevamente por casualidad, no seamos mal pensados, los países comienzan a salir de la cuarentena en medio de la pandemia como sucede con EE.UU. o España, o en la fase de inicio, como la Argentina. Y esto curiosamente es visto por quienes empujan la idea de los complots como algo a alentar, coincidiendo con aquellos que nos decían que éramos un ejemplo del mundo por poner una cuarentena estricta preservando la vida y hoy se felicitan por salir en el peor momento para evitar el contagio masivo.

Como decíamos al comienzo, solo podemos intentar saber qué sucede en función de los hechos públicos, esperar iluminados que nos indiquen verdades ocultas es utópico, esto no funciona así porque nadie que tiene acceso a material así de sensible, si lo tiene lo publica y si lo hace, tanto el material como la persona durarán minutos antes de ser neutralizados. 

El camino hacia la verdad es más arduo, lleno de dudas y contradicciones, no es de acceso simple. No podemos ver en blanco y negro, necesitamos diferenciar matices y aprender que los planes de las élites históricamente han sido muy sofisticados, jugando confundir mezclando verdades y mentiras.

Analista Geopolítico
Autor de los libros:
«Cómo Putin puso de pie a Rusia Historia, tradición, pensamiento y orgullo para unir una nación».

«De la geopolítica clásica a la geopolítica moderna:
El pensamiento de Mohammad Farhad Koleini».

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