Por Gustavo Bagú

Un puente aéreo militar consistente de catorce (14) aviones pesados de transporte IL-76 pertenecientes a las FFAA de la Federación de Rusia, volaron a Italia para ayudar al pueblo italiano en su lucha contra el coronavirus. El primer equipo en arribar a suelo italiano fue recibido por el Canciller italiano Luigi de Mayo y el Viceministro de Defensa Ángelo Tofalo en un aeropuerto militar al sur de Roma el domingo por la noche.

De esta manera, la Federación Rusa envía en socorro de Italia la primera línea de profesionales de sus Fuerzas Armadas especializados en guerra bacteriológica y nuclear. Se trata de un cuerpo profesional altamente experimentado, por lo que han recibido de las autoridades italianas la libertad de acción para proceder según su preparación profesional lo determine poniendo, además, a su entera disposición los cuerpos de defensa civil disponibles en la zona de operación.

El operativo estuvo precedido por conversaciones telefónicas entre el Presidente Vladimir Putin y el Primer Ministro de Italia Giuseppe Conte. De esta manera la ayuda médica rusa llega a un miembro de la OTAN, en momentos en que esta organización muestra la incapacidad de socorrer a uno de sus miembros, el país más terriblemente golpeado por la pandemia del Covid-19 que, en estos momentos registra más de 6000 fatalidades, las que avanzan a razón de 800 por día desde este pasado sábado 21 de marzo, cifra que va en aumento.

Desde hace un par de semanas circulan especulaciones acerca del interrogante de: 

¿Por qué Italia? y ¿Por qué ahora? 

Es natural que las respuestas tentativas a esos interrogantes echen mano a las rivalidades económicas, geopolíticas, y globales que, en diferencia a otros miembros comunitarios, plantea Italia.

Siendo Italia, después de todo, el primer, y por ahora único país europeo en unirse a los proyectos del Belt and Road Initiative (Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda). 

Implícita en esta visión, está la creencia cada vez más extendida y que aún no repercute en los medios hegemónicos, de que la pandemia global responde a un ataque bacteriológico, algo que por supuesto no ha quedado confirmado por ahora. 

Suma a esta especulación la postura molesta de los italianos que repetidamente (como los griegos) han mostrado actitudes rebeldes a las medidas de austeridad impuestas por la UE, como condición para su continuidad dentro de ella. 

También entra en consideración el hecho de que Italia está apoyando los esfuerzos rusos para estabilizar Libia. 

¿Sería entonces posible que la paciencia del Occidente Atlantista con Italia se hubiera acabado? 

No lo sabemos, aunque hay quienes así lo creen.

La decidida participación de Rusia tiene claras explicaciones:

  • En primer lugar Rusia siempre ha participado en el socorro humanitario en situaciones de catástrofes, basta recordar el rol que cumplió en el combate a los incendios en Chile, y en la amazonia boliviana, muy recientemente.
  • En un ataque biológico, independientemente de los orígenes de esta pandemia, el estudio cercano de su dinámica es una cuestión de interés nacional para Rusia. Desde el emplazamiento veloz de los sistemas sanitarios, hasta el estudio de la psicología de los afectados, son temas que competen a la sanidad y estrategia militar de cualquier nación. La experiencia obtenida en la guerra contra este virus será valiosa para Rusia.
  • El ejercicio de «poder blando» será sumamente útil para la imagen que Europa Occidental tenga de Rusia en un futuro inmediato, luego de que muchos funcionarios europeos hayan hecho empeño considerable en desacreditar a Rusia, con la trama barata del ataque con Novichok en el Reino Unido, o con la infamemente cínica «investigación» holandesa en torno al derribo del MH17. Funcionarios que hoy muestran su impotencia ante la catástrofe que arrasa sobre la Europa Occidental, y que desnuda, en la verdadera situación de crisis, las más crudas realidades que subyacen el castillo de naipes que constituye la UE.
  • Dado que los EEUU, y sus principales aliadas, han establecido en Ucrania y el Georgia laboratorios de investigación de armas biológicas, es imperativo para Rusia estar preparada para su eventual defensa.
  • En Ucrania hay 11 laboratorios estadounidenses para el desarrollo de armas biológicas. El Pentágono los financia directamente al igual que otras agencias y departamentos del gobierno de los EE. UU., incluidos USAID, NIH (National Institute of Health) entre otros. Se conocen sus ubicaciones, éstas son: Kiev, Jarkov, Odessa, Vinnitsa, Dnepropetrovsk, Kherson, Lviv, Ternopil, Uzhgorod.
  • También hay 10 laboratorios de este tipo en Georgia. Por lo tanto, la medicina militar en Rusia debe estar totalmente equipada para hacer frente a las amenazas planteadas por estas armas de guerra híbridas. La experiencia de lidiar con la epidemia de Ébola en África, por ejemplo, ya ha enriquecido a los científicos rusos con el conocimiento de las herramientas epidemiológicas y de los métodos de tratamiento. Sin lugar a dudas, la experiencia de los médicos militares rusos en Italia será valiosa, no sólo para Rusia, sino para todo el mundo, en una pandemia como ésta.
  • Mientras la OTAN se preparaba para los ejercicios Defender 2020 en las fronteras de Rusia, la reacción de Moscú parece actualizar la famosa frase del Canciller de Hierro, Otto von Bismark: 

“Te diré el secreto de la políticaamistad con Rusia.”

La reacción de los colegas de Italia en la UE no fue precisamente una de solidaridad. Luego de que los líderes de Italia obtuvieran como respuesta a su desesperada solicitud de ayuda, un silencio sepulcral, muy especialmente desde Alemania, de quien se esperaba otra cosa dado el liderazgo que de facto ejerce en la Unión; algo que seguramente no sorprendió a los griegos, a quienes Alemania negó ayuda financiera en condiciones infinitamente más benignas. 

Los italianos mismos se sorprenden de que los países con regímenes que consideran «totalitarios», China, Cuba y Rusia, resulten ser los más próximos y misericordiosos. A pesar de la crisis, Polonia cerró su espacio aéreo a los aviones rusos. Los italianos también tendrán que recordar este amistoso gesto. Realmente esperaban la ayuda de Estados Unidos. Pero luego suspiraron resignados: «Por supuesto, America First»

Abundan las especulaciones acerca de cómo se reconformará el mundo luego de la pandemia, por lo pronto es de esperar que un tsunami de realismo inunde la subjetividad de los pueblos, y que a su paso relegue a la interminable antología de los mitos falaces que subyacen las valoraciones pacientemente inoculadas en el sentido común de Occidente, y que ahora la encaminan hacia un caótico desmembramiento. Quizás sea éste el fin del «Destino Manifiesto», y de la destrucción de los Estados con la hipócrita coartada de los Derechos Humanos y la Democracia. Quizás, tan sólo quizás.

Gustavo Bagú Matemático
Analista Internacional

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