El Mundo post globalización

Por Marcelo Ramírez

El proceso de globalización que había comenzado en los 70 con el abandono del patrón oro que ajustaba el dólar en 1971, se había consolidado como modelo hegemónico con la disolución soviética dos décadas después y que quedó definitivamente fuera de control de los Estados con la derogación de la ley Glass Steagall a fines del milenio pasado. Ese proceso, que se ha mostrado injusto en términos morales, impuso una ideología dominante basada en el materialismo, el hedonismo y el individualismo, hoy está herida de muerte por un adversario microscópico como el Sars-cov2 que produce una enfermedad moderadamente severa pero que se ha tornado peligrosa por la masividad de los contagios que hacen colapsar los sistemas sanitarios. 

La propia falta de valores y límites a la ambición del mercado, entendiendo por esto a la voluntad insaciable de una pequeña élite transnacional todopoderosa que aumentaba frenéticamente su poder en base a una acumulación de riquezas en raíz a la explotación salvaje de sus propias sociedades occidentales antes opulentas, empieza a vacilar y muestra una imagen de un nuevo coloso de pies de barro como la mítica estatua del Rey babilonico Nabucodonosor, su cabeza era de oro, el torso de plata, la caderas de bronce, las piernas de hierro y pies de barro cocido. 

La globalización tiene muchos parecidos.

Los datos que hoy disponemos indican que el contagio se ha transformado en pandemia y está paralizando la actividad económica del mundo entero. Muchos de los debates sobre si el virus es de origen chino o proviene de EE.UU. introducido por un grupo de tropas de este país que participaban en una competencia en Wuchan o si es una mutación natural o provocada en un laboratorio de armas biológicas no aportan demasiado hoy.

Si lo que queremos evaluar es la consecuencia geopolítica de la pandemia de covid-19, la realidad es que el proceso ya comenzó y si se mantiene unos meses más, y todo indica que así será, tendrá consecuencias irreversibles.

El sistema nacido de Bretton Woods acaba de colapsar, se cae a pedazos a través de un orden mundial que ya venía desafiado por el tándem ruso (seguridad militar) y chino (potencia económica). EE.UU., la base desde la cual se imponía al resto del mundo un sistema global financiero, y que paradójicamente estaba destinada en algún momento a perecer ante el nuevo orden sin Estados o con Estados reducidos a una mínima expresión administrativa y carente de soberanía, equivoca su estrategia en función de la ambición desmedida de las élites financiera que deslocalizan la producción, y con ella transfieren capitales y tecnología a China a efectos de maximizar sus tasas de rentabilidad.

Ese proceso conllevaba un germen autodestructivo porque dejaba sin capacidad industrial a los países europeos y los EE.UU., quienes se constituían en los regentes de un mundo de servicios financieros e innovación con poquísimo desarrollo industrial y tecnológico.

Este modelo era coincidente con el orden financiero en manos de las corporaciones y sin Estados que mencionamos, pero subestimó la historia de una civilización como China, que aprovechó pacientemente las oportunidades para construir una potencia económica que podía rivalizar con las élites occidentales.

Sabiendo que la historia de las guerras mundiales enseñaba que cuando una potencia emergente desafiaba el orden anglosajón, era atacada por medios militares cuando los económicos eran insuficientes, se asoció con una Rusia, que de la mano de Putin se constituía el guardaespaldas de China. Productividad, capital, industria y Defensa conformarían una amenaza al Poder Globalista Financiero que no había previsto, y esta alianza lo era. La ambición e ignorancia histórica habían permitido que se rompa la máxima geopolítica de que la distancia entre China y Rusia siempre sea mayor que la de EE.UU. con cada uno de ellos.

Esta situación de equilibrio geopolítico en las áreas hacía prever un desenlace de décadas con un traslado del Poder gradual hacia la alianza sino-rusa incontenible ya para el mundo anglosajón.

China penetraba África y se erigía en su principal referencia, invadía la UE con sus productos y compraba estratégicas empresas de alta tecnología, controlaba el Sudeste Asiático, buscaba inteligentemente acuerdos con India que podía ser un obstáculo en su expansión y con Corea y Japón, seduciéndolos con su mercado inmenso. Hasta el patio trasero de EE.UU. veía como China se constituía en el principal socio comercial de casi todos sus países.

La suerte estaba jugada y la opción militar era la única que tenía a su disposición la élite anglosajona si no quería entrar en un tobogán declinante de su poderío. 

La respuesta fue doble, una, la guerra convencional a través de grupos paramilitares como el Daesh, Al Qaeda, Boko Haram, etc, que a partir del 11-S habían sido la excusa para atacar otras naciones, pero también hubo otra acción que fue la ofensiva cultural que apuntaba a quebrar las sociedades por dentro cómo son la ideología de género y otras asociadas que corrían los lazos comunitarios, familiares y sociales.

Estas ideas, que fracturaban y dividían las respuestas a la globalización financiera tenían el propósito de desenfocar las luchas populares hacia objetivos secundarios e irrelevantes, cuando no directamente ficticios y serían muy útiles para imponer esa visión individualista, materialista y hedonista mencionada.

Si prestamos atención veremos una aceleración en el último lustro de los procesos sociales impulsados por ONGs financiadas por Fundaciones pertenecientes a esas elites dominantes, con el apoyo de los grandes medios informativos y de entretenimientos que habían ido adquiriendo en las décadas anteriores hasta contar con una red planetaria a su servicio.

Esa ofensiva estaba destinada a destruir la resistencia interna hacia una política de Estados nacionales a través de una estrategia cultural global que arrasaría con las identidades nacionales de los pueblos: religión, lengua, territorio y tradiciones e impondría una pseudocultura del “ciudadano global”.

Países bajo su influencia, pero indóciles como la Argentina eran importantes para subordinar regiones enteras. Pero esta jugada fue abortada en lugares claves como Rusia, donde Putin toma medidas de todo tipo para frenar la entrada de estas ideas “políticamente correctas” y tuvieron serias dificultades cuando chocaron con civilizaciones tradicionales o culturales como las de Medio Oriente, Asia en general y África.

En nuestra región solo penetró en las grandes urbes y no pudo hacer pie en el interior de los países.

La aparición de Donald Trump en EE.UU. aceleró los tiempos, lo que se veía como un proceso de décadas se vio amenazado con un presidente outsider del sistema político tradicional que se montaba en los sectores perdedores de la globalización financiera como los de clase media, obreros industriales, minorías culturalmente hostiles a las políticas globalistas culturales, y del capital productivo nacional y financiero cooperativo no transnacionalizados.

Trump con sus dificultades avanzó en estos dos puntos señalados a un principio, en el plano militar comenzó el retiro de EE.UU. para que deje de ser un gendarme global y se transforme en una potencia militar aislacionista, rompió los acuerdos de libre comercio que eran la base para disolver las soberanías de los Estados y desfinanció las políticas de género y anexas.

En este punto el enfrentamiento entre los dos bandos se hace visible para el común de los investigadores y es el marco necesario para entender dónde estamos parados cuando llega la covid-19.

A la realidad de la pandemia se le suman algunos indicios que hacen ver que hay un juego subterráneo no visible y que es parte de lo que conocemos como guerras irrestrictas o híbridas. 

Hay una intención explícita de generar una psicosis social para que se desplomen los mercados. La contabilización de las bajas como se muestra en un sitio del Johns Hopkins  es similar a los videojuegos y parece realizado como un mecanismo de acción psicológica destinado a adultos jóvenes que no ven los medios tradicionales, quienes a su vez también funcionan como caja de resonancia para otras capas etarias.

Sabiendo que cuando algo no se quiere que se sepa, los medios bloquean la información y desconocen el tema, por lo tanto, alguien está empujando el mundo a una situación de tensión que sirva para algunos actores.

No podemos saber quién inició la epidemia, inclusive si es espontánea o causada, pero sí podemos saber las consecuencias directas y concretas.

  1. China es el gran ganador. Demuestra disciplina social, capacidad tecnológica y no solo controla la infección en su país, sino que ya ofrece ayuda a Italia, España y Argentina, ante la ausencia de EE.UU. y Alemania, que pierde así su control sobre la UE.
  2. Existe una versión del portal «California Medios» (El Heraldo de Baja California https://californiamedios.com/operacion-jaque-mate/) que dice que China aprovecha el pánico y compra las acciones occidentales, pasan a controlar no solo la producción sino los royalties y las patentes de las empresas adquiridas a precio de saldo. Puede ser real y que no haya sido levantada por los Medios occidentales o acción psicológica para generar una imagen de fortaleza de China que aprovecha y saca beneficios de una situación negativa.
  3. La globalización económica sufre un golpe mortal, se paraliza el comercio internacional y pierde valor las empresas ligadas a servicios financieros.
  4. El futuro del mundo se orienta hacía I+D, Investigación y Desarrollo, en tecnología de punta como bioingeniería, metamateriales, nanomateriales, Inteligencia Artificial, etc. Quien domine estos campos, dominará el sistema. El 5G se potencia con el teletrabajo ahora forzado pero que luego se verá como de utilidad para reducir costos y optimizar el tiempo
  5. La burbuja financiera que venía creciendo luego de la quiebra de Lehman Brothers en el 2008, inflada por una especulación desbocada (recordemos que se derogó la Ley Glass Steagall que separaba la banca de comercio de la de inversión), estalla y con ello generará un impago que como un dominó abarcará todo el sistema global.
  6. El dólar perderá su papel hegemónico reafirmando la actual tendencia y se priorizará el intercambio de bienes con modelos como el que utiliza en el comercio entre Argentina y Cuba apelando a las compensaciones.
  7. Gana a mediano plazo la producción sobre la especulación financiera, el negocio volverá a ser producir y no especular con la producción ajena.
  8. Los países que confiaron en el orden global financiero como España, que produce muy poco, se verán en serios problemas y es una oportunidad para países contracíclicos como la Argentina que produce alimentos, tiene energía, minerales y bases industriales y tecnología relativamente importantes.
  9. El capitalismo liberal que impulsaba la política de caída demográfica ante el avance de la IA y la tecnología que suplantan recursos humanos en forma acelerada, pierde la lógica cultural ante el nuevo modelo de un capitalismo con sentido social regido por los Estados. esto puede liberar tecnologías que facilitarán la salud y la calidad de vida, hoy cajoneadas porque no son rentables.
  10. La clase política tradicional de inspiración liberal, por izquierda y derecha, quedarán profundamente desacreditadas ante el horrible manejo de la crisis sanitaria, económica y política. Las ideas liberales darán paso a formas de modelos más firmes, algo que ya se venía intuyendo con el crecimiento de los movimientos nacionalistas europeos, las ideas de Trump y la victoria de Bolsonaro, que si bien contienen expresiones muy diferentes entre sí, en este conjunto hay un hilo conductor y es el hartazgo con las clases políticas que se han convertido en verdaderas castas que actúan sin eco en los reclamos populares, la imposición de la ideología de género ha sido un factor clave en este proceso de desgaste y separación de esta clase política del resto de la sociedad.
  11. Trump podrá utilizar la crisis para imponer un espíritu patriótico, ha reaccionado rápidamente en términos económicos que pueden servir de base para minimizar la tardanza en tomar medidas sanitarias.
  12. La ideología de género, el feminismo y otras políticas de ese tipo entran en un declive pronunciado. La insistencia en hacer el 8M en España en medio de la epidemia, al igual que en la Argentina cuando ya eran desaconsejadas las concentraciones de gente, lo responsabilizan por la propagación de la enfermedad. La responsabilidad de los gobiernos que defendían esas políticas es ineludible y esto de la mano con el triunfo del sector Putin-Xi-Trump, les augura poco futuro. 

La sospecha de un acuerdo entre Xi, Putin y Trump para capitalizar la crisis no puede ser descartada. Los modelos que proponen son diferentes entre sí internamente, pero tienen en común la necesidad de sostener el Estado Nación como base, la familia como célula madre de la sociedad, el rechazo a los valores globalistas financieros sociales y la necesidad de no injerencia en los asuntos internos de otras naciones, son coincidentes ante un enemigo en común.

La pandemia, si entramos de lleno en la idea de que haya sido provocada, o al menos aprovechada rápidamente, desnuda las falencias del modelo globalista financiero, un modelo que buscaba la reducción poblacional y esto no sería en contra de sus intereses, inclusive con miles de millones de muertos si tuvieran el control político y militar de la situación, pero este no es el caso.

En las actuales circunstancias podemos pensar que pudo ser una elección para una transición del modelo antiguo a uno nuevo de la manera menos cruenta posible, mucho menor en bajas a una guerra convencional que podría derivar en nuclear.

En este cuadro la Argentina necesita urgentemente tomar en serio la situación y prepararse para lo que viene.

  1. En vista que el único modelo que ha funcionado como contención ha sido el chino y el coreano, ambos se basan en sociedades responsables y disciplinadas, Estados fuertes, tradición jerárquica demuestran la necesidad de una cuarentena sería, aún con Estado de Sitio, se hace indispensable para frenar los contagios y disminuir el ya inevitable colapso del sistema sanitario. La población en su mayoría así lo reclama y solo se traba por los prejuicios liberales y/o socialdemócratas.
  2. Sostenimiento de las actividades esenciales para el funcionamiento de los servicios básicos, de alimentación y sanidad. El resto debe esperar salvo excepciones que impidan que no se dañen infraestructuras existentes y necesarias para la futura puesta en marcha del país.En función del quiebre financiero global es clave sentarse arriba de las divisas y emplearlas para lo estrictamente necesario, cesando el pago de la deuda externa y dejando para más adelante una posible renegociación de la misma. Es una posibilidad que las deudas externas, si se impone el nuevo modelo, caduquen.
  3. Alivio inmediato a la población. Un problema serio por el cual se rompe la cuarentena es porque mucha gente no tiene dinero para comprar los productos básicos de alimentación, higiene y salud. Por ello es necesario un subsidio universal por habitante al menos hasta que pase la crisis, para lo cual deberían absorber la multitud de planes existentes hoy, facilitando el manejo y disminuyendo la burocracia gestora.
  4. Mantenimiento de servicios básicos como electricidad, agua y gas. Internet y TV por cable deben ser incluidos porque sirven de contención y para que reciban instrucciones las distintas franjas de la población.
  5. Cese de obligaciones de erogaciones por créditos, hipotecas, tarjetas de crédito, etc. En el caso de alquileres buscar un mecanismo de contemplación estatal cuando los propietarios alquilan uno o dos inmuebles porque los mismos dependen de ese dinero para sobrevivir.
  6. Si el cuadro epidémico se agrava garantizar la distribución de raciones alimentarias básicas a través de las FFAA que tiene especialistas que estuvieron trabajando en catástrofes como en Haití y tienen experiencia, evitando “militancia” y profesionales de áreas como sociología y otras sin experiencia e indisciplinados por naturaleza. porque la posibilidad de contagio es alta.
  7. Los políticos nacionalistas y populares tienen una excelente oportunidad para promover estas medidas que son duras pero que el progresismo evitará tomar hasta que sea demasiado tarde y la sociedad comienza a reclamar en voz alta y cuando empiece los muertos lo hará a gritos.
Marcelo Ramírez
Analista Geopolítico
Autor de los libros: «Cómo Putin puso de pie a Rusia Historia, tradición, pensamiento y orgullo para unir una nación».
y
«De la geopolítica clásica a la geopolítica moderna: El pensamiento de Mohammad Farhad Koleini».

7 pensamientos sobre “El Mundo post globalización

  1. Un analisis bien pensado, Ojalá que a este presidente le invada de repente el patriotismo, el valor y las gónadas de sus dos predecesores. Estamos en un momento increíble para quitarnos los parásitos de encima y volver al desarrollo de antes del 55..Abrazo virtual.

  2. coincido en todo con este analisis, desde hace tiempo vengo observando este desenlace, esta crisis sanitaria es el mascaron de proa y/o tal vez el detonante de una crisis mas profunda que es la de la globalizacion, o para decirlo en terminos marxistas del imperialismo como etapa final del capitalismo.

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