Aborto y género – ¿Quiénes serán los aliados de Alberto Fernández en el Mundo?

By Marcelo Ramírez

Los países que nuestros gobiernos sucesivos han establecido como aliados firmes, amigos y modelos para imitar son quienes extrañamente siempre están en enfrentados a las propuestas y necesidades argentinas.

EE.UU., Japón y países nórdicos hoy son los principales obstáculos para renegociar la deuda por fuera de la carta orgánica, para lo cual se necesitan el 85% de os votos del Burou del FMI, mientras que el Reino Unido nos ocupa parte del territorio e Israel es uno de los poquísimos Estados que siempre vota en contra nuestro por Malvinas en las Naciones Unidas.

Deberíamos replantearnos entonces quienes son nuestros países amigos, nuestro marco de alianzas y el rumbo de nuestra política exterior, más aún cuando el poder mundial se muda hacia quienes si nos apoyan aún ante nuestra mirada hacia sus enemigos. Seguramente lo hacen por sus propios intereses, pero deberíamos comprender alguna vez que los países actúan por sus propios intereses.

Por derecha se cree, o se simula creer, que los algunos países son amigos y marcar lo deseables como modelo de desarrollo, aunque luego siempre se alinean en contra de nuestros intereses y sus políticas de desarrollos hayan sido las opuestas a las que nos imponen.
Por izquierda hay un infantilismo voluntarioso que cree que es abogado de cuanta causas noble hay en el mundo, sin tener nunca en cuenta que a veces estas causas no son tan nobles como aparecen y no siempre coinciden con nuestros intereses.

Por supuesto que en ambas situaciones no tenemos en cuenta el interés personal oportunista que suele ser lo que se esconde detrás de los enunciados de buenas intenciones.

También habría llegado el tiempo de que preguntarse por qué Trump, con quien Macri siempre intentó relacionarse como el preferido y referente de la región pero que por los intereses que representaba nunca cosechó más que desprecio del Presidente estadounidense y solo obtuvo dinero de especuladores que aprovecharon la oportunidad dorada que les presentó para sus negocios, es el primero en felicitar a AF y ahora es quien no está dando el sí al acuerdo con el FMI-.EE.UU. posee poco más del 16% de los votos del organismo y además tiene poder de veto.

La pelea de fondo es de modelos, globalistas financieros que apoyaron a Macri, recordemos las expresiones de Macri sobre Trump 24 hs antes de su victoria electoral, las visitas de Obama aún luego de salir de la Casa Blanca y con quienes nos endeudó su gabinete económico.

Algo más que hay que considerar y es en los análisis sobre el comportamiento del FMI hay que comprender que los representantes de los países poco tienen que ver con las naciones que representan, la mayoría responde a los intereses financieros globales sin importar donde nació.

Así como sucede con nuestros banqueros y megaempresarios.

La insistencia de Alberto Fernández con la aprobación del aborto y la promoción de la ideología de género como política central tiene dos aspectos prioritarios a considerar, el primero es que lo hace porque estas políticas son promovidas activamente por los organismos internacionales de crédito, y es una buena oportunidad para preguntarse cuál es la razón por la que quienes son siempre son los malos de la película sean tan sensibles en estos temas. Descartemos por razones obvias la bondad.

Es notable ver la diferencia con Cristina Fernández de Kirchner, quien tuvo una política que fue pragmática en el sentido de creer que la ideología de género iba a avanzar en los próximos años y buscó adecuarse a ella con el matrimonio homosexual y guiños discursivos, pocas fueron las políticas concretas en ese sentido. Quienes la conocen y han trabajado con ella recuerdan que ella siempre rechazaba las propuestas del feminismo y decía que ella era femenina, no feminista.

El discurso en Flacso llamando a dejar diferencias de lado entre pañuelos celestes y pañuelos verdes fue resistido internamente, y cuando Alberto Fernández fue elegido presidente, naufragó definitivamente la política de moderación y dio paso a otra activa de promoción de la ideología de género. Para los desmemoriados es bueno recordar dos hechos fundamentales, esta ideología fue abrazada oficialmente por Mauricio Macri en su discurso en el W20 durante el G20 de Bs.As. Y que solo a modo de muestra lo podemos mencionar, la ex Gobernadora María Eugenia Vidal creó 20 centros de hormonización para trans, uno para menores.

Claro, sabiendo que estas ideas no suman votos, los hechos fueron apenas mencionados por la prensa macrista e ignoradas por la progresista en la creencia absurda de que esto era bueno para la imagen del macrismo, un hecho absolutamente desmentido cuando, y en una nueva prueba sobre a quienes responden estas ideas, Macri pasó de promover el aborto a ser pro vida al dejar el poder.

El otro aspecto a considerar es la política activa de Trump sobre estos temas. Al nombrar un juez “conservador” en la Corte Suprema, se espera un giro hacia la restricción del aborto en consonancia con lo que están haciendo varios Estados, lo que seguramente se potenciará si consigue la reelección, que nuevamente parece al alcance de la mano cuando acaba de sortear el juicio político.

Trump, recordemos, recibió como bienvenida una serie de protestas cuasi destituyentes de los grupos LGBTQ y feministas al asumir y sus primeras medidas fueron de recortar apoyos financieros estatales a estos grupos, incluyendo a IPPF, que lleva en su haber 75 millones de abortos desde su fundación.

La última medida de estos días fue prohibir que las Embajadas de EE.UU hagan flamear la bandera del Arco Iris porque consideró que solamente puede hacerlo con la de su país.

Existe un enfrentamiento de modelos económicos como vimos con el naufragio del TPP ni bien llegó Trump al gobierno, este enfrentamiento tiene que ver también en el modelo socio cultural por el tema de género que es apoyado por las grandes corporaciones, basta solo ver las campañas publicitarias, las donaciones de dinero, las políticas internas y las acciones de los organismos internacionales bajo su égida.

No es casualidad entonces que Trump sea atacado constantemente como un presidente salvaje por la prensa y los círculos intelectuales progresistas mientras que Obama, que a esta altura ya había matado cientos de miles de personas y destruido varios países, recibiera el Nobel de la Paz.

No debemos confundir en esto las políticas hacia Latinoamérica, donde Trump ha acordado con quienes siempre han actuado con Marco Rubio a la cabeza, ceder el control dentro de ciertos límites a cambio de su apoyo interno para mantenerse en el poder.

En Medio Oriente el tema tiene muchas aristas e intereses cruzados que da como respuesta una política que va desde el asesinato de Soleimani hasta el intento de retiro de tropas y un análisis mínimo escapa al objetivo de esta nota.

En esta etapa de los acontecimientos, como comenzamos la nota, debemos reevaluar nuestras políticas empezando por la de quienes son nuestros socios potenciales. Vemos que quienes son los que se perfilan como los grandes ganadores en la confrontación a escala planetaria con Rusia y China, países que firmemente se oponen a la ideología de género.

La idea de Alberto Fernández de basar su gobierno en el desarrollo de estas políticas puede verse como un error grave, seguramente conseguirá la renegociación de la deuda, pero estas ideas nacen con muchos defectos cuando se deberá enfrentar un socio como Trump que no ve con simpatías estas políticas, que busca replegarse hacia su interior y donde las alternativas como Putin y Xi, son francamente opuestos a estas ideas.

¿Hacia dónde vamos con esta política? ¿Quiénes será nuestros compañeros de ruta? Las respuestas no son fáciles, excepto si lo que queremos es aliarnos con el sector globalista financiero en pleno retroceso y que ha sido el gran responsable de los desastres argentinos y en buena parte mundiales de las últimas décadas.

Marcelo Ramírez
Analista Geopolítico

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