Golpe de Estado en Bolivia

Por Marcelo Ramírez

No sabiendo exactamente quienes son los actores, que está sucediendo en el golpe contra Evo, podemos sacar algunas conclusiones primaria sobre las causas de lo que sucede en nuestra región y que sirven de base para que sobre estas causas se monten las guerras híbridas que vemos.:


En Bolivia se han producido los mismos hechos que vemos en otras regiones, un gobierno exitoso desde todas las variables económicas que podamos imaginar, termina perdiendo el apoyo de muchos de quienes se han beneficiado de ese éxito, saliendo de la pobreza. La cuestión indígena tiene muchas cuestiones a analizar, existen divisiones internas importantes que vienen desde hace siglos y se reflejan en el apoyo dispar por regiones. Mientras los aymara están en el Alto, sectores del llano pertenecen a los quechuas, quienes tienen una rivalidad con los primeros.


Las alianzas son mas de clase y por etnias que entre indígenas y blancos. Esto es repetido desde los medios solo por repetir lo que parece lógico, pero no lo es. Hay cuestiones internas que se entrecruzan y no hacen tan lineal el análisis como se hace desde el progresismo y la izquierda.
La democracia liberal comienza a mostrar las dificultades que tiene. El descrédito de la clase política es manifiesto y hace poca diferencia entre los cuños ideológicos. En Chile fracasa porque no distribuye, en Bolivia lo hace aún creciendo y distribuyendo, hay algo mas que lo económico.


Hechos con bastante semejanza como los levantamientos contra las administraciones oficiales son leídos de diferente manera según sea el prisma con el que se mira. El progresismo y la izquierda ven un levantamiento del pueblo chileno mientras que en Bolivia lo ven como un golpe impulsado desde EE.UU. La derecha ve que en Chile hay una acción de infiltrados extranjeros mientras que en Bolivia es el cansancio popular. Es llamativa la similitud de argumentos usados de un lado y otro.


Las cuestiones que hoy los medios y el activismo político presentan como fundamental, han resultado irrisorias: feminismo, apropiación cultural, veganismo, aborto, machismo, patriarcado, todo es absolutamente irrelevante. Estas ideas demuestran que no tienen ninguna importancia en los reclamos de un lado y del otro y excepto alguna voz aislada que cree ver un feminismo revolucionario en Chile o un indigenismo en Bolivia, estos temas no tienen el peso que una militancia que mira al Norte, tal vez creyendo que es hacia el Sur. quiere darle.


El factor religioso comienza a tomar cada día mas importancia y la ineptitud de la izquierda y el progresismo, que no aciertan a tener una lectura adecuada de la realidad, es preocupante. La insistencia en atacar símbolos y creencias religiosas muy fuertemente arraigadas para instalar ideas pseudocientíficas terminan por causar malestar en amplias capas populares y deja un espacio que los sectores de derecha liberal aprovechan para apropiarse de esos símbolos y presentándose como quienes son el dique de contención ante el desmadre. Ya Bolsonaro llegó a la presidencia de Brasil, es hora de despertarse.


La incapacidad de la clase política para entender que existe una enorme diferencia entre creer en una propaganda política y una realidad política objetva. Arranques como los que vimos en los últimos días de dirigentes políticos ofendidos y enojados ante las críticas a algunas integrantes de las listas que visiblemente no están capacitadas, no tienen trayectoria o tienen una impresentable y son resistidas por la propia tropa y mas aún por los electores, es una muestra de la incomprensión de lo que pasa por fuera de su burbuja intelectual propia de la caja de cristal en un pedestal desde donde ven el mundo.


La clase política, apoyada en la incompetencia de analistas varios, consultores que han demostrado hasta el hartazgo que nunca tienen capacidad para predecir nada y solo interpretan en forma caprichosa los sucesos pasados, no comprende que cada vez que se propone una idea impopular, minoritaria, presuntamente vanguardista en cuestiones de derechos individuales a la usanza estadounidense o europea, clava un clavo en el féretro que los cubrirá cuando les llegue el tiempo. La gente común, la gente de la calle, el pueblo, está cansada y en lugar de creer que decir esto es hacer antipolítica, lo mejor es darse cuenta de que deben sintonizar de una vez con las mayoría y dejar de coquetear con ideas “progres” si no quieren ser cada día mas impopular.

Marcelo Ramírez
Analista geopolítico

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