CULPAN A IRÁN POR LOS ATAQUES A LAS REFINERÍAS SAUDÍES… Pero…

Por Gustavo Bagú

Las pruebas. Arabia Saudita muestra partes de lo que considera es un misil crucero iraní. / AFP

Los iraníes son demasiado astutos como para lanzar semejante ataque contra un aliado del «Gran Satán», especialmente en las actuales circunstancias regionales que los involucran. Sin embargo, el análisis del ataque revela a las claras mensajes que éstos podrían estar enviando «por poder».

A veces los mensajes penetran más y mejor cuando el mensajero es un tercero, y no el remitente.

Primer mensaje: (La Inutilidad de los Gastos Realizados en Defensa) Las decenas de miles de millones que los saudíes han invertido en defensas antiaéreas, han hecho un rotundo ridículo, lo mismo vale para las decenas de miles de millones que los contribuyentes estadounidenses han invertido en la defensa de Israel.

Los israelíes lo saben, y por eso Irán no ha sido atacada aún. Por eso su pertinaz insistencia en la destrucción de la República Islámica.

Segundo mensaje: (La Capacidad Operativa Táctica de los Atacantes) Dos tipos de armas fueron utilizados en el ataque, en ambos casos se trata de adaptaciones de armas arcaicas para las cuales se consideraba que las actuales defensas eran más que adecuadas. En ambos casos atravesaron más de 650 km de territorio hostil, evadiendo todas las defensas, y la precisión de los impactos (3 metros) igualó a la precisión de las mejores armas en los arsenales de las potencias.

Tercer mensaje: (Sofisticación Estratégica) No fueron ataques a la bartola, desde la selección de los blancos, hasta la maestría en el uso medido del poder ofensivo, muestran la capacidad técnica y de la inteligencia que poseen los atacantes.

Cuarto mensaje: (y quizás el más importante) En momentos en los que a todos nos ha caído la ficha de que EEUU está «pivoteando» a Asia, y que la pregunta obvia, y que intranquiliza a los que han apostado al Atlantismo es: ¿De dónde piensan retirarse? Todo esto en una atmósfera impregnada de las sensaciones que se han ido acumulando con los dichos de Trump acerca de su desazón con la OTAN, y su aparente deseo de reducir su huella en Medio Oriente y en Asia Central, reemplazando su presencia con coaliciones locales, que a nadie convencen, sucede el «desafío» de las refinerías saudíes; una menuda mojada de oreja.

1600 Pennsylvania Ave

Alguien puede imaginar mejor momento para apurar a Washington, cuando sabemos que, además de lo dicho, ¿la Casa Blanca ha entrado en modo electoral, y que una guerra, cuya escalada no controlan, para salvar a un aliado impopular, como lo es Arabia Saudí es, después de una recesión, lo peor que le puede pasar al inquilino de 1600 Pennsylvania Ave?

Como resultado de estos hechos, cambian las bases de las posturas de los actores en el conflicto regional del Medio Oriente, que deberán acomodar sus planteos tanto en el orden militar, como diplomático, y que de mínima deberán desembriagarse de la soberbia con la que pretenden seguir tratando a Irán. El ataque a Aramco puede haber sorprendido a la población mundial, pero no a los planificadores estratégicos y expertos militares. Ellos conocen más o menos bien sus vulnerabilidades, y los límites de sus capacidades, y saben que siempre hay contramedidas a cada arma y a cada estrategia en sus inventarios. Por eso podemos estar seguros que en sus mentes hay receptores dedicados, para receptar y decodificar los «mensajes» que aquí se ha esbozado.

Gustavo Bagú Analista político

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