Que viva Méjico. Un poco de geopolítica desde la reposera.

Por Darío Minskas

Esta vez voy a intentar hacer un ejercicio de geopolítica vacacional sin más marco teórico que el que traigo en las valijas. Es una costumbre antigua y reconfortante que por suerte cada tanto puedo practicar, aún con las crisis autoinfligidas por este país y sus gobernantes.

Playa Del Carmen – México

Estoy en Méjico, en la Península de Yucatán y más precisamente en Playa del Carmen para pasar las vacaciones de invierno. Un privilegio pagado en cuotas con el dólar a 35,50. Booking me cancela la estadía por una tarjeta de crédito rechazada dado que ahora las compras de los argentinos deben ser presenciales según dice la entidad emisora. Entonces me ahorro 300 dólares, porque el señor del apartamento cercano a la Quinta Avenida me respeta el precio pactado por ahorrarse la comisión de los amigos de Booking por donde no puedo volver a reservar.

Más barato que un 4 estrellas en las Sierras de Córdoba y con pileta en la terraza. Observo como la vida se nos ha estandarizado globalmente. Todo se hace vía web. Por suerte la vida real transcurre en otra parte. El viaje en avión, incomodísimo. Para colmo la reserva se hizo –sin saberlo- en la fila anterior a la salida de emergencia donde los asientos no se reclinan.

Pero hay revancha y en el último tramo desde Panamá ligamos primera clase por un incidente de demora del vuelo y por una empleada a la que le caemos en gracia. Usted dirá que nada de lo que le cuento es demasiado novedoso y entonces es donde señalo que ahí está el tema geopolítico. A todos nos pasan las mismas cosas alrededor de los mismos productos que consumimos mecánicamente según nuestro alcance económico, mientras el tiempo pasa.

35% Suba del dólar en Argentina después de las PASO.

Hasta que un día el dólar salta a $59,70 al momento que regresamos y el costo de las excursiones pagadas con tarjeta se incrementan en un 25 % en relación al dólar pactado y su conversión en pesos. En Argentina, mientras tanto, los que no compraban un litro de leche por día van a poder comprar menos todavía. La deuda personal es sólo una herida absurda.

Los mejicanos acceden a comida económica pero sus niveles salariales son bajos. Los taxistas de Playa del Carmen se dividen entre los que están en la zona turística y los que ni siquiera pueden levantar pasajeros cerca de la Quinta Avenida. La tarifa entre unos y otros es en algunos casos más del doble. Son los propios encargados de los edificios quienes avisan al delegado de la parada acerca de la presencia de un colega intruso.

Taxi en México

Vemos algunos turistas argentinos pero un político uruguayo comenta por celular y desde una sombreada reposera que la mayoría de los turistas ahora son gringos o brasileros. Lo que parece haber pasado es que la muchachada argentina se fue a trabajar a Méjico corridos por los venezolanos que huyeron a galguearla un poco mejor a la Argentina.

Los Mejicanos van a EEUU y así sigue girando el mundo. Un flaco con pinta de surfer que atiende un quiosco y es oriundo de Santa Fe nos cuenta que la zona es bastante violenta y que cada día alguien cae, víctima de los narcos que no andan con muchas vueltas. De tanto en tanto la parca se lleva a algún turista que eligió un mal lugar en peor momento. El santafesino parece contento de poder contarle a alguien lo que acaba de decir. Es algo que compruebo un día en el que converso en la terraza con un ingeniero en petróleo venezolano antichavista nacionalizado mejicano al que le insinúo que la economía tiene un alto componente de dinero non sancto. Me sorprende diciendo que no hable así. Que eso me puede costar la vida porque no sé con quién estoy hablando.

Mexicanos en EEUU

El pibe santafesino más o menos me lo señaló y aquí llega la confirmación de que la cosa viene pesada, pero finalmente el antichavista reconoce que cerca del 40 % de la inversión tiene caminos “no tradicionales”. Cruzamos un par de sujetos que dicen cosas ininteligibles acerca de lo que venden. Supongo que no son yerbas medicinales. En un medio local hablan de un sujeto muerto a balazos a dos cuadras del lugar donde paramos y en el Seven/eleven, (un minimercado de la esquina) dos vigiladores privados con cara de terror.

Le digo a mi hija que se mantenga lejos. Los dos sujetos y un tercero están atendiendo el cajero automático. Sus rostros desencajados, aferrando una itaka que parece que en cualquier momento se dispara sola, completan el cuadro. No sé de quién es la frase, pero allí la recuerdo: Méjico, tan cerca de Estados Unidos y tan lejos de Dios. Podemos agregarle: Latinoamérica, tan de espaldas a sí misma. No se confunda amable lector.

Estoy describiendo quince días de estadía. La mayor parte del tiempo todo está tranquilo, aunque se perciba cierto mar de fondo. En la radio la marea verde habla de cuestiones de género como política oficial del ayuntamiento de Quintana Roo. Como en todos lados. No se observan pintadas políticas en ninguna parte y en los taxis se escucha bachata, música latina y mariachis. En las excursiones abundan los chicanos hablando mitad inglés, mitad español. Se los reconoce porque son como el resto de los mejicanos, pero los hombres usan alguna cadena de oro y zapatillas de colores brillantes.

El antichavista se queja de que AMLO quiere hacer una enorme refinería de petróleo durante su gestión y que no le permite a la Marina contratar por su cuenta con el municipio para quitar las toneladas de maloliente sargazo que cubren las playas. Se salva la Isla de Cozumel que queda a espaldas de las indeseables algas que despueblan otras playas. Le señalo que AMLO pretende terminar con el Estado paralelo que rige parte de la economía del país y me acuerdo de los Zetas, unos militares muy entrenados para combatir el narco que se convirtieron ellos mismos en unos narcos muy eficientes.

Cómo no va a querer construir la refinería en su gestión si el mayor costo de su combustible y el robo de miles de litros de los camiones obedecen justamente a que las dos pequeñas refinerías mejicanas no dan abasto y el combustible se refina mayormente en EEUU. La mujer del antichavista ríe cómplice cuando le digo a su marido que la Venezuela de Carlos Andrés Pérez era miserable con los más necesitados y que él pertenece a una clase privilegiada.

Por suerte pasamos a hablar de Trump y estamos más o menos de acuerdo. En un diario neoliberal la tapa señala que a Trump y a AMLO les va muy mal y que van a ser arrastrados por la recesión. De los delitos en las calles poco y nada. El otro diario más estilo Crónica refleja más lo que sucede en las calles y apoya las políticas del nuevo presidente. La prensa, la TV y los mass media son más o menos parecidos urbi et orbe.

“Keep calm y bienvenidos a Cancún. Usted está en el lado divertido del muro de Trump”.

El viaje va llegando a su fin. Una señora encuestadora en el aeropuerto de Cancún da claras muestras de estar al tanto de lo que pasa en Argentina. El resto te mira como marciano cuando hablás mal de Macri, menos una chica argentina del puesto de turismo que nos dice “…que vuelva Cristina, loco…”. La despedida tiene un toque de sarcasmo. Una remera de un negocio dice “Keep calm y bienvenidos a Cancún. Usted está en el lado divertido del muro de Trump”.

Dario Minkas
Analista político

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