China cada vez más fuerte en Latinoamérica

Por Marcelo Ramírez

presentación de la provincia de Guizhou

China avanza de una forma en la que no estamos acostumbrados.
Mientras los países occidentales prefieren mostrar su influencia, China busca pasar desapercibida, es una forma de pensar que uno encuentra en las artes marciales en las cuáles se condensa una filosofía de vida, donde uno ante el comienzo de una agresión busca redireccionar la fuerza del adversario suavemente antes del contraataque con la idea de ganar una fracción de tiempo necesaria para tomar una ventaja.

China usa ese principio en política exterior, trata de no darse a conocer para no alertar, acompañar el sentido actual hasta que pueda “redireccionar” el flujo de sus acontecimientos hacia sus objetivos, sin prisa, esperando el tiempo justo.

China hoy está posicionando sus empresas en sectores claves, proceso que se le facilita con el retiro de EE.UU. y la incapacidad de Europa de mantener sus lugares.
Pero también ha comenzado una política de contactos de provincias buscando tejer una red de contactos e influencias subterránea que no permita que sus relaciones queden sujetas a un cambio de gobierno.

Prueba de ello son las recurrentes visitas de Provincias de este gigante asiático a la Argentina, después de la presentación de la provincia de Guizhou el viernes 5 de abril en el Centro Cultural Borges, la delegación china encabezada por su vicegobernador Mu Degui formalizó el sábado por la mañana la apertura del Centro de Promoción de cultura y turismo de la Provincia de Guizhou en la Argentina, con el que se busca acrecentar el turismo en una región de importantes recursos naturales y un constante crecimiento económico (uno de los tres mayores de China en la última década) basado en el «respeto al medio ambiente».

China, como siempre se ha dicho, juega a largo plazo, no se alineará con una fuerza política, no al menos por ahora, buscará aumentar su influencia sobre la región paulatinamente, y cuando pueda, subir la apuesta, pero siempre tratando de no provocar a EE.UU., no lo necesita, avanzó décadas hasta que la mayoría del arco político de ese país se dio cuenta de que China no era una fuente de mano de obra barata, que no se subordinaba al modelo globalista y que aprovechaba la situación para fortalecerse.

Ahora China empieza otra etapa que es la de expansión por nuestra región luego de haberse extendido por el Sudeste Asiático y África.


Lo hace silenciosamente, fiel a un estilo milenario que le ha dado resultado.

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