Tambores de Guerra en Venezuela

Por Gustavo Bagú

NO A LA GUERRA, SÍ AL DIÁLOGO»

Es el lema con el que el Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela llevará a cabo una serie de encuentros en Montevideo para tratar de desescalar las tensiones que apuntan a lograr el «cambio de régimen» en Caracas impulsado frenéticamente por Washington, y que ha entrado en una furibunda espiral de violencia institucional, y enfrentamientos en el seno de la sociedad, que amenaza con derivar en una guerra civil, o una invasión, ya sea directa a la vieja usanza, o indirecta como en Siria. 

Venezuela cercada

La llegada de Bolsonaro al Planalto completó el cerco geográfico de Venezuela. Ya sea por tierra, por mar, o por aire, Venezuela queda completamente aislada y a merced de la voluntad de Washington. El gobierno de Venezuela cuenta con importantes aliados, pero éstos están lejos, y en el área caribeña la supremacía aeronaval estadounidense es total. Sin embargo, el control del país exige de «botas en el terreno», y esto puede tener un precio alto para EEUU si éste decidiese invadir el país. Por ahora el plan de desestabilización del País Bolivariano parece encaminarse a una sublevación de algún sector de sus FFAA. De no concretarse esto, la segunda alternativa sería el ingreso de mercenarios, que ya están en la región, y que reciben apoyo directo no sólo de EEUU, sino de los países vecinos, de Gran Bretaña y de Israel.

Paralelamente continúa avanzando la campaña diplomático mediática contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro: El autoproclamado «presidente interino» Juan Guaidó ya ha nombrado a varios «representantes diplomáticos» ante aquellos países que lo han reconocido. El gobierno de Nicolás Maduro, actual presidente de Venezuela, junto con sus aliados internacionales están respondiendo a las nuevas sanciones petroleras de los Estados Unidos y preparándose para una posible intervención militar.

Guaidó designó a los miembros de la oposición de alto perfil Julio Borges y Carlos Vecchio como representantes ante el Grupo de Lima y Washington, respectivamente. Ambos se han asociado con intentos violentos contra el gobierno de Maduro en los últimos años, con Borges implicado por las autoridades en el ataque terrorista de agosto, y Vecchio ha huido de cargos como incendio intencional y violencia en 2014. Elisa Trotta estaba estacionada en Argentina (quien ya se ha sacado la foto con el presidente argentino), Orlando Viera en Canadá, Humberto Berti en Colombia y René de Sola en Ecuador.

Tras los nombramientos, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, sostuvo una reunión de una hora con Vecchio y Borges en Washington, después de lo cual se hizo otro llamamiento para que las fuerzas armadas venezolanas se rebelaran contra el gobierno de Maduro.

A pesar del nombramiento de «representantes diplomáticos» por el presidente de la Asamblea Nacional, las escaramuzas internacionales que rodean el reconocimiento de Guaidó como jefe de estado de Venezuela han continuado.

Nueva Zelanda anunció su negativa a acompañar a Australia y otros países occidentales en reconocer a Guaidó y reafirmó su respaldo al presidente Maduro. Mientras tanto, a pesar de los repetidos llamamientos de la oposición venezolana, el Papa Francisco también se ha negado a reconocer al líder de la oposición, advirtiendo de sus temores por el casi seguro «derramamiento de sangre» que podría cernirse sobre Venezuela. El Vaticano estuvo representado en la inauguración de Maduro el 10 de enero y continúa teniendo relaciones diplomáticas con su gobierno.

Los informes también sugieren que la Unión Europea no ha logrado un consenso para respaldar a Guaidó, a pesar de que los miembros clave del Reino Unido, Alemania y Francia lo han hecho.

El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, reveló que el alto representante de Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini, lo llamó el lunes para discutir la posibilidad de que Uruguay sea anfitrión de una cumbre de diálogo internacional para resolver la crisis política.

El periódico uruguayo El País informó que «según el presidente, Mogherini le dijo que es cierto «que Europa no tendrá la mayoría necesaria para reconocer a Guaidó como presidente interino de Venezuela».

Mientras tanto, aumenta la presión sobre Guaidó dentro de Venezuela, con la Corte Suprema del país emitiendo una restricción de viaje al Diputado de la Asamblea Nacional a raíz de una solicitud del Fiscal General Tarek William Saab, así como ordenando el congelamiento de sus cuentas bancarias locales mientras continúa la investigación en sus acciones recientes. El 25 de enero, Associated Press informó que, como parte de los preparativos para su intento de toma del poder, Guaidó viajó en secreto a Washington, Colombia y Brasil a mediados de diciembre.

Las medidas generaron una ruidosa respuesta por parte de la administración de Trump el martes pasado, quien amenazó con «graves consecuencias» en caso de que Guaidó o cualquiera de sus diplomáticos fueran arrestados.

El mundo reacciona al embargo petrolero


Tanto las autoridades venezolanas, como las extranjeras, reaccionaron airadamente a las nuevas sanciones anunciadas el lunes por Washington, que equivalen a un embargo efectivo sobre el petróleo venezolano.

Hablando en Caracas, el presidente Maduro prometió una respuesta «simétrica» a las medidas de Washington que afectan a la empresa petrolera nacionalizada PDVSA, describiendo las sanciones, que incluían el congelamiento de los activos de la filial estadounidense de PDVSA CITGO por parte de las autoridades estadounidenses, la prohibición de transacciones con bonos y la prohibición general de realizar transacciones con PDVSA, calificándolas como «robo a la luz del día».

El ministro de Petróleo de Venezuela y presidente de PDVSA, Manuel Quevedo, prometieron llevar el caso a los tribunales internacionales para anular las sanciones. «Estamos evaluando todas las opciones … no vamos a permitirles tomar nuestro petróleo y robar nuestros recursos», explicó Quevedo. 


Por su parte, China y Rusia, que tienen importantes contratos petroleros con PDVSA, también reaccionaron a la medida de Washington, mientras que a nivel internacional el precio del petróleo se mantuvo estable.

El portavoz del Kremlin de Rusia, Dmitri Peskov, describió las medidas restrictivas como «ilegales» y reforzó el apoyo de su gobierno a Caracas. CITGO se utilizó como garantía para un acuerdo de préstamo con la petrolera estatal rusa Rosneft.

Las autoridades chinas también respondieron a las medidas, y el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, afirmó que son «unilaterales» y que su gobierno «se opone a ellas».

«La experiencia histórica ha demostrado que la interferencia externa o las sanciones solo complicarán la situación y no ayudarán a resolver problemas prácticos, con sanciones que llevan al deterioro de los medios de vida de las personas en Venezuela, y [quienes las impusieron] deben ser responsables de las graves consecuencias. «, añadió.

Intervención militar: Opuesta por amigos y enemigos.


Para acompañar la presión diplomática y económica internacional ejercida por las autoridades de los EEUU sobre el gobierno venezolano, se hacen circular rumores de una intervención militar que acaparan los titulares.

El presidente Donald Trump ya ha comentado anteriormente que «todas las opciones están sobre la mesa», cuando se le preguntó acerca de tal posibilidad, y también se resaltó que había discutido la posibilidad de «invadir» a Venezuela el año pasado.

El asesor de seguridad nacional, John Bolton, fue fotografiado en una conferencia de prensa a principios de la semana sosteniendo un bloc de notas con las palabras «5,000 tropas a Colombia» escritas en él, lo que aumenta la preocupación de que la administración Trump esté planeando una acción militar más directa contra Venezuela.

Reforzando tales preocupaciones, el Alto Mando Militar de los Estados Unidos visitará Colombia esta semana, donde planean mantener discusiones acerca de la situación en la frontera con Venezuela. Los Estados Unidos poseen siete bases militares en Colombia, incluidas tres muy próximas a frontera oriental con Venezuela.

A pesar del apoyo explícito de los cuadros republicanos, como el senador de Florida Marco Rubio, Trump ha sido incitado a una intervención tan directa de otros dentro de su propio partido. El senador republicano Lindsey Graham, un notorio halcón, gendarme de los intereses de Israel, ha advertido que una invasión «podría ser problemática».

La oposición a las sanciones de los EE. UU. y una posible intervención militar también provinieron de algunas voces en el Partido Demócrata, con el congresista de California Ro Khanna advirtiendo que la participación de los EEUU podría empeorar la situación. La Congresista de Minnesota, Ilhan Omar, también ha manifestado que los esfuerzos de la administración Trump «solo incitarán a la violencia y desestabilizarán aún más la región».

En respuesta a estas amenazas, Venezuela ha estado realizando ejercicios militares, y el presidente Maduro ha ordenado la creación de 50.000 unidades populares de defensa en las comunidades pobres del país, dentro de la llamada Milicia Bolivariana.

La reacción internacional a la posible acción militar de los Estados Unidos tampoco es probable que sea favorable.

En una reciente conferencia de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Néstor Popolizio, hablando en nombre del Grupo Regional de Lima, que respalda a Guaidó, explicó que los países que conforman el bloque no apoyarán la acción militar contra Caracas. «Como el Grupo de Lima, hemos dicho que no apoyamos ninguna intervención militar en Venezuela», dijo.

Rusia también expresó su rechazo a cualquier posible acción militar liderada por Estados Unidos en Venezuela, y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que sería «extremadamente negativo».

«Con respecto a la intervención militar en terceros países, ya hemos dicho que una acción tan imprudente tendría consecuencias extremadamente negativas», dijo. Peskov prometió «activar todos los mecanismos internacionales posibles» para defender el derecho de Venezuela a la libre determinación y la soberanía.

Finalmente, el ministro de Relaciones Exteriores de España, Josep Borrell, también hizo comentarios similares, afirmando que su gobierno está «radicalmente en contra de cualquier acción de este tipo en Venezuela». «La intervención militar es una expresión maldita en América Latina que nos remite a los tiempos a los que nadie quiere volver».

Evaluaciones:


Por ahora continúa la lucha por la imagen. Está claro que el actual estado de situación no es satisfactorio para Washington. Su dilación no opera en beneficio de Washington, porque amenaza con enajenar apoyos en el ámbito diplomático internacional, que ya ha alcanzado todo el apoyo que va a conseguir. Cuanto más se tensa la cuerda, cuanto más se acerca la posibilidad de una intervención militar estadounidense, más se debilita la coalición que hasta aquí se ha encolumnado detrás de la Casa Blanca. Seguir «pegado» a Washington, especialmente en Latinoamérica, se convertiría en un magno lastre político. El tiempo les juega en contra. 


Además, a medida que progresen las reuniones del Grupo Internacional de Contacto sobre Venezuela en Montevideo, y que éstas ganen espacio en los medios mundiales, más difícil será pasar a la siguiente etapa; la intervención militar. Por esto, lo más probable es que Washington redoble sus esfuerzos en tratar de lograr un quiebre en las filas castrenses bolivarianas. Un estancamiento de la presente situación en Venezuela daña la postura de Juan Guaidó, quien no cuenta con el apoyo de totalidad de la oposición al gobierno de Maduro.

Venezuela está totalmente rodeada, y ante un rompimiento de las hostilidades su aislamiento sería casi total, sin embargo, los costos políticos serían considerables, y tendrían repercusiones insospechadas. La permanencia de la actual situación también tiene sus costos. Washington se ha acorralado en un rincón.

Gustavo Bagú

Analista Internacional

 

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